Antes de que se comenzaran a utilizar piolets, los humanos comprendieron que la única manera de sostenerse sobre el hielo era tener garras, y comenzaron a utilizar suelas con pinchos, de hueso o madera.
Los famosos tricoins sustituyeron a estos rudimentarios crampones, suficiente para el alpinismo de exploración. Aunque fue con la conquista de vías más duras cuando comenzó la fabricación de crampones.
Estos primeros crampones tenían varias puntas hacia abajo, hasta los años 30 no se comenzaron a popularizar las puntas frontales. Este progreso permitió aumentar la dificultad de las ascensiones.
Las últimas innovaciones en la fabricación afectan a la fijación automática y a la monopunta frontal.
Como resultado de esta evolución encontramos a nuestra disposición un amplio muestrario con diferentes números y formas de las puntas, anclajes, flexibilidades y pesos.
Para acertar con el crampón que necesitamos, lo primero es saber que este debe ser solidario con la bota, formar una sola pieza con ella. Así, si nuestra bota no tiene ranuras para crampón ni es lo bastante rígida, olvidaremos las fijaciones automáticas. Hace unos años se popularizaron las suelas cramponables en botas de trekking, pero la flexibilidad de estas botas hacía que los crampones saltaran, lo cual puede llegar a causar un accidente y a fatigar el material en exceso.
Lo segundo es tener en cuenta el tipo de actividad; para hacer senderismo invernal no llevaremos crampones monopunta, ya que, en principio, no vamos a afrontar paredes verticales.
Pero, mejor poner ejemplos:
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Senderismo y alpinismo clásico.
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Alpinismo clásico, caras norte.
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Caras norte, alpinismo extremo, cascadas de hielo.
El piolet está asociado en el imaginario colectivo a la montaña. Siempre que vemos un piolet imaginamos escaladas, montañas, nieve…
Los iniciados, además, distinguimos el tipo de montañero por el piolet que lleva en la mochila. En el mercado hay modelos de piolet “para aburrir”, y los colores o los diseños nos pueden llevar a elegir un piolet que no cumpla nuestras expectativas, tanto por defecto como por exceso.
Distinguiré los piolets en tres tipos, atendiendo, sobre todo a la actividad a realizar:
Piolet de montañismo, mango recto y cabeza de una pieza.
Es la evolución del piolet clásico, aquellos “picos de hielo” con largos mangos de madera y cabezas de hierro que llevaban los guías y se utilizaban, sobre todo, para tallar los peldaños que facilitaban la ascensión a sus clientes.
Actualmente son mucho más ligeros y cortos. Se utilizan, principalmente como apoyo en pendientes nevadas, tallado de peldaños (sí, a veces aún se hace) y ascensiones con inclinaciones moderadas.
La longitud depende, sobre todo del terreno que vayamos a recorrer, si habitualmente nos movemos por terreno poco inclinados, elegiremos uno más largo, para usarlo como bastón. Como norma general, sujetándolo con el brazo a lo largo del cuerpo, debería quedar a unos 10 cms del suelo.
La forma recta del mango facilita su introducción en la nieve para determinados pasos o aseguramientos. Este piolet está indicado para iniciación, o para actividades en las que no se van a afrontar pendientes de gran inclinación.
Es versátil, si conocemos la técnica adecuada podemos enfrentarnos a ascensiones clásicas de cierta envergadura (El Gaube se ascendió con algo parecido).
El piolet para alpinismo, difiere poco del anterior. Podemos encontrar una ligera curvatura en el mango y una cabeza modular en la que podemos sustituir el pico (o la pala, según modelos)
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El pico no tiene la curva clásica de los piolets, está diseñado para anclar mejor en el hielo y para ganchear. La cabeza tiene más peso, para mejorar la pegada.
El mango está homologado para recibir tracción, la leve curvatura protege los nudillos y ayuda en el anclaje. Con este piolet podemos afrontar pendientes más verticales e, incluso, cascadas de hielo. El regatón poco prominente permite su uso como aseguramiento sobre la marcha.
La versatilidad de este piolet aumenta las posibilidades de uso. La cabeza puede llevar pala o martillo, para limpiar, tallar o colocar pitones.
La modularidad de la cabeza nos permite el cambio del pico según la actividad que vayamos a realizar.
Utilizaremos una medida más corta, ya que el uso habitual de este piolet no será el de bastón.
Este sería el piolet más adecuado si nuestro objetivo son escaladas clásicas de una cierta envergadura, que podemos alternar con ascensiones a picos mas “amables”, travesías glaciares…
Los piolets para escalada en hielo y Dry Tooling. Estamos hablando ya de herramientas sofisticadas, que tienen que permitir múltiples posibilidades de agarre y anclar con seguridad, tanto en hielo como en roca.
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Estos piolets, presentan curvaturas más pronunciadas, así como una empuñadura que protege más los nudillos. El mango está diseñado para traccionar, pero también para apalancar, ganchear, empotrar,… La curvatura y afilado de las hojas están se diseñan para conseguir las máximas prestaciones. Habitualmente se prescinde de elementos como la pala y el martillo.
Están diseñados para buscar la dificultad, la verticalidad extrema. Son herramientas altamente específicas.
El agujero en el hielo “inventado” por Vitaly Abalakov allá por los años 30 del siglo pasado, sigue vigente como seguro en la escalada en hielo.
Fácil de realizar, aunque su fiabilidad depende de las condiciones del hielo.
Zigor y Raúl practican uno para que podamos ver como se realiza.
Junto al gorro y las gafas, los guantes completan el “trío de imprescindibles” en la mochila. No importa la estación, un par de guantes siempre deberían acompañarnos en nuestra actividad, ya que nos protegen las manos, y no solo del frío.
Los dedos están irrigados por un montón de capilares sanguíneos. En caso de frío, el cuerpo cierra vasos en las áreas periféricas, para mantener caliente el cuerpo. Por eso las manos y los pies son lo primero en congelarse.
Hay guantes específicos casi para cada actividad, asegurar, rapelar, ferratas, hielo, dry tooling, alpinismo en altura, esquí… y, además, el grosor del guante depende del frío al que nos vayamos a enfrentar.
Con temperaturas benignas (alrededor de 0º) podemos ir sin guantes, aunque la exposición de la piel desnuda al frío nos provocará vasoconstricción. Cada vez nos llegará menos sangre a los dedos, se nos helarán y pueden llegar a congelarse. Sin contar con que en algún momento se nos mojarán las manos, casi seguro.
En estas temperaturas, podemos utilizar guantes finos como los Micro Strecht Gloves de Marmot.
Estos guantes nos proporcionan la protección necesaria sin comprometer la destreza. Así, podemos manejar los utensilios básicos; GPS, altímetro, bastones, cremalleras, cámara de fotos…
Si prevemos viento, (esquiar a principio y final de temporada) es preferible optar por unos guantes de windstopper.
Cuando el termómetro desciende, o aumentamos la altitud, es el momento de plantearnos el uso de guantes forrados, con una capa impermeable en el exterior. El contacto con la nieve, con la roca o con el metal del piolet nos robará rápidamente el calor de las manos.
Los Alpinist Glove de Marmot o los Montana Glove entrarían en esta categoría.
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Este tipo de guantes, solos o combinados con uno fino interior, nos permiten enfrentarnos a fríos más intensos. A cambio, perderemos algo de destreza en los dedos, aunque sigue siendo suficiente para manejar mosquetones, hacer algún nudo, ponernos y quitarnos la mochila… Aunque, con práctica, a todo se acostumbra uno.
Y cuando las condiciones se ponen extremas, es cuando necesitamos la máxima protección en las manos. Guantes con un buen aislamiento o manoplas son la elección.
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Pared Extrema de Isard, tridedo o Nuptse Mitt de The North Face son los ejemplos más claros de este tipo de guante. Al mantener todos (o casi todos) los dedos juntos se conserva mejor el calor. A costa de disminuir mucho la destreza manual.
A veces es difícil encontrar el equilibrio entre destreza y calor en un guante, y tenemos que sacrificar alguna de las características en favor de la otra. Por ejemplo, en escalada en hielo, si el guante nos permite la destreza necesaria para manejar mosquetones y tornillos, podemos elegir un modelo que no sea tan caliente.
Unos cuantos consejos:
- Procura llevar siempre un par de guantes de repuesto, o, al menos, un par por cordada.
- Cuando te los quites, ponlos en el interior de la chaqueta, conservarán el calor y es más difícil perderlos montaña abajo.
- Si el forro de tus guantes no está sujeto a la carcasa exterior, intenta sujetar los dedos al sacar la mano. De esta manera, no arrastraremos el forro, y será más cómodo volver a ponérnoslos.
- No compres un guante demasiado ajustado. La compresión que haría en los dedos dificulta la circulación de la sangre y aumenta el riesgo de congelaciones.
Es posible que en estas fechas hayamos recibido como regalo una prenda con membrana (lo que solemos conocer como GoreTex, aunque cada marca ha desarrollado su membrana propia: HyVent, Precip, Event…). También es posible que la estemos comparando con la vieja, a la que le tenemos un cariño especial, aunque ya sólo se reconoce el color debajo de la tapeta de la cremallera.
La membrana es una lámina microperforada (agujeros microscópicos) que se adhiere al tejido exterior. Esos agujeros microscópicos son tan pequeños que las moléculas de agua no caben en ellos, pero sí caben las de sudor. El resultado, el agua no entra pero el sudor sale.
Si el tejido exterior está sucio, los agujeros estarán taponados, mermando mucho su capacidad de evacuación del sudor. Aunque las prendas en estas condiciones tengan el aspecto de “batalladas”, es mejor llevarlas limpias. Lo agradeceremos nosotros y, seguramente, los olfatos que nos rodeen.
Nueva, recien sacada de su bolsa, aún con las etiquetas colgando, es cuando nos preguntamos ¿Se puede cuidar esta preciosidad, para que no se estropee tanto? Se puede, y se debe hacer. Veamos cómo.
Tenemos una prenda para “darle caña”, la vamos a rozar por las paredes, le vamos a echar encima una mochila, en algún momento terminará arrebujada bajo nuestra cabeza a modo de almohada, pero dudamos de que se pueda meter en la lavadora.
¿Se puede meter a la lavadora? Sí, con cuidado.
¿Puedo utilizar la secadora?
Sí. El calor reactiva el efecto deperlante (ese tratamiento que hace que las gotas de agua formen bolitas) de la prenda. Aunque con el uso, hay que volver a tratar la prenda.
¿Pero la plancha, ni tocarla, no? Pues no, podemos planchar la chaqueta (o el pantalón). Plancha de vapor, temperatura baja y con un trapo entre la plancha y la prenda. Al fin y al cabo, el termosellado de las costuras lo ponen con calor. Pero, recuerda, antes mira bien las instrucciones del fabricante.
¡Quiero una chaqueta para todo! Una afirmación que oímos y decimos con frecuencia, y cuyo colofón suele ser ¡Y barata!
Estamos hablando de una prenda ideal, pero la realidad es que la tecnicidad se enfrenta a la polivalencia, siendo el precio el tercer luchador de este desigual combate.
Aquella época en la que se usaba una chaqueta de tweed, igual para visitar patrocinadores que para ascender montañas, ha pasado a la historia.

¿Qué tenemos ahora? Pues lo que tenemos, gracias a los amplios catálogos de las marcas es… un jaleo curioso.
Por ir clasificando:
-Chaquetas técnicas para escalada:
Son prendas con membrana impermeable-transpirable. Tan malo es calarte por la lluvia que traspase la prenda, como empaparte por el sudor que se acumula dentro. Para ayudar a la evacuación, cuentan con sistemas de aireación, bien en forma de cremalleras bajo las axilas o con rejillas de ventilación.
El patronaje de estas prendas está pensado para permitir el máximo de movilidad mientras se realiza la actividad. La longitud de las mangas suele estar sobredimensionada, para no perder protección al levantar los brazos. Son chaquetas cortas para no interferir durante el uso del arnés. Codos preformados y capucha integrada que cubra el casco, son otras de las características de estas prendas.
Están diseñadas para actividad alpina y cuentan con refuerzos en las zonas de mayor roce (hombros y antebrazos) aunque esto les añade peso. Algunas prendas ligeras utilizan un tejido más resistente en las zonas de roce.
Aunque se pueden usar para “casi todo”, donde realmente sacaremos partido a estas prendas es en la vertical. Son prendas que van a llevar “mala vida”.
-Chaquetas para montañismo:
Aunque las exigencias técnicas del montañismo son menores, estas prendas también están pensadas para un uso intensivo. Adaptan algunas de las soluciones de las anteriores, para un uso menos exigente.
También cuentan con membrana impermeable-transpirable, aunque aquí solemos encontrar membranas propias de cada fabricante. Su patronaje es algo más largo, para proteger más del frío. La capucha, aunque esté integrada, es enrollable en el cuello.
Tienen menos refuerzos. Al tacto podemos notar diferencia de tejido en la zona de los hombros. Los codos preformados y las cremalleras de ventilación adicionales son comunes a las prendas de escalada.
Las TRICLIMATE nos ofrecen una solución completa de dos capas en una sola prenda. Forro polar interior y chaqueta impermeable exterior.
-Chaquetas de “calle”:
Estas son, con seguridad las más polivalentes, en el sentido de que les podemos dar uso montañero y urbano.
En estas prendas no solemos encontrar contrastes de color en los refuerzos, la capucha es desmontable y el patronaje se acerca más a una chaqueta “de ciudad” que a una de montaña.
También cuenta con membrana impermeable-transpirable, la protección contra la lluvia es igual de importante.
Sugerencias:
Si nuestra actividad principal es el alpinismo:
Para montañismo, esquí de pista, senderismo como actividades habituales:
Urbanas:
Comunicado de DYNAFIT referente a la revisión de las fijaciones de la serie Radical.

21 de diciembre de 2011 – Información importante de DYNAFIT
ACTUALIZACIÓN TÉCNICA necesaria de las fijaciones
LAS FIJACIONES AFECTADAS SON LAS DE LAS SERIES DENOMINADAS RADICAL ST, RADICAL FT, RADICAL SPEED Y RADICAL RENTAL
DYNAFIT somete sus productos a exámenes regulares con el fin de garantizar una calidad máxima. Durante una serie de pruebas, hemos determinado la necesidad de realizar una actualización técnica para el uso de nuestras fijaciones de la serie RADICAL.
Se puede tratar de las siguientes fijaciones:
RADICAL ST, RADICAL FT, RADICAL SPEED Y RADICAL RENTAL / TEST
La actualización requerida concierne a la barra que fija la parte trasera impidiendo la rotación hacia la izquierda en el modo de ascenso. Esta medida no afecta en modo alguno a la seguridad. En el marco de la actualización técnica, esta barra se tiene que cambiar por una nueva barra específica para prevenir un posible deterioro de la carcasa al 100%. Este deterioro solo puede surgir a través de una carga especial que en la realidad se produce muy raramente. De hecho, la probabilidad de que se produzca es del 0,003%. Incluso en el caso improbable de un deterioro de la carcasa, ello no representa ningún riesgo para la seguridad, ya que a pesar de los daños, la fijación se activa en todas las regulaciones DIN de manera impecable.
Por precaución, pedimos a todos los usuarios de las arriba mencionadas fijaciones RADICAL que se pongan en contacto con un establecimiento especializado o con la empresa DYNAFIT para someter las fijaciones a una revisión preventiva y efectuar la actualización técnica necesaria. Nuestros distribuidores están debidamente informados y pueden ofrecer a partir de la primera semana de 2012 una solución rápida que reduzca al 100% el riesgo de deterioro gracias a toda su experiencia y conocimiento especializado.
Si tiene más preguntas, le respondemos encantados en la página de seguidores de DYNAFIT en Facebook.
Todos tenemos claro que el ARVA debe acompañarnos en nuestra actividad invernal. No evita las avalanchas, pero facilita el rescate.
Y esto es lo único que tenemos claro, porque elegir un ARVA es casi tan complicado como comprar yogures.
¿Analógico o digital? ¿Una, dos o tres antenas? ¿Con visor o con leds? ¿De qué precio?…
Bueno, vamos a intentar aclararnos.
El ARVA es un aparato emisor/receptor. Durante la actividad lo llevaremos en posición de emisión, y si se produce un incidente, lo pasaremos a posición de recepción, para que el rescate sea lo más rápido posible.
Si el uso del ARVA es localizar a víctimas de avalanchas, deberíamos elegir el que permita la localización más rápida.
¿Como funciona un ARVA?
En emisión: Emite ondas electromagnéticas que crean un campo alrededor de este. Que también depende de la posición en que se encuentre el aparato emisor.

Como se aprecia en el gráfico, la potencia de recepción depende de la situación de la antena.
Para realizar una búsqueda con un ARVA de una antena, debemos procurar no variar la posición del aparato durante la búsqueda.
Las pruebas realizadas con ARVAS de dos antenas (una perpendicular a la otra) han descubierto que se producen “falsos positivos”, al reconocer el máximo de señal en un punto diferente de donde se encuentra la víctima.
Los ARVAS de tres antenas se muestran como los más eficaces. Funcionan de forma digital, convirtiendo las ondas en señales. La ventaja principal es que permiten seguir la linea de flujo, agilizando la búsqueda.
La aparente facilidad de manejo no debe sustituir en ningún caso la práctica.
¿Y en cuanto al precio?
El ARVA es un aparato electrónico de larga duración. Si lo cuidamos y hacemos los mantenimientos adecuados, el precio se diluye en los años de uso.
Nuestro consejo: Digital de tres antenas, tus acompañantes lo agradecerán.
A todos nos ha pasado; Curso de técnicas invernales, búsqueda con ARVA, sondeo, paleo y “rescatamos” la mochila en la que está escondido el ARVA.
Hasta aquí todo bien, pero, en realidad hemos excavado un pozo en el que tenemos poco margen de maniobra. Y si apenas podemos palear, de sacar de ahí a una persona, ni hablamos.
Quizá debamos empezar con unos datos:
Los primeros 15 minutos son cruciales para la supervivencia de la víctima, el 75% de los fallecimientos se producen por asfixia.
Los tiempos de búsqueda con ARVA han disminuido considerablemente. Un rescatador entrenado con un ARVA de tres antenas puede localizar a la víctima en dos-tres minutos. El sondeo y el paleo se llevan la mayor parte del tiempo, y de las energías de los rescatadores.
Por supuesto, la ausencia de uno de los elementos básicos multiplica el tiempo necesario para el rescate. La falta de sonda duplica el tiempo necesario.
La falta de pala hace casi inútil la búsqueda. Cada metro de profundidad de la victima equivaldría a mover más de mil kilos de nieve. ¿Imaginas mover esa cantidad de nieve con las manos?
Un par de datos más:
Casi la mitad de las víctimas quedan sepultadas boca abajo.
El agujero que excavemos debe ser lo bastante amplio para permitir girar a la víctima y realizarle una atención básica, liberar las vías respiratorias.
No sirve de nada que el equipo vaya repartido entre los integrantes de la excursión, cada participante debe llevar ARVA, pala y sonda. Y tampoco funciona organizar quien lleva la pala y a quien pilla la avalancha.
Pese a nuestras precauciones; hemos consultado la meteo y el parte de nieve, hemos elegido una ruta poco expuesta…, la suerte, esquiva en ocasiones, hace que nos veamos atrapados en una avalancha de nieve.
Me voy a saltar la parte de búsqueda con el ARVA y sondeo, lo primero tenemos que practicarlo habitualmente, conocemos el aparato y localizamos rápidamente a la víctima, determinando la profundidad a la que está enterrada.
¿Qué NO debemos hacer?
Ponernos nerviosos, es una situación de mucho estrés, el reloj corre en nuestra contra, pero, como dicen las abuelas: “vísteme despacio, que tengo prisa”.
La búsqueda debe ser organizada, y el paleo también. Vamos a consumir gran cantidad de energías en el, así que debemos optimizar el esfuerzo.
Evitaremos comprometer la posible bolsa de aire que tenga la víctima. ¿Cómo? Nada de paseos innecesarios alrededor de la sonda.
No haremos “agujericos de playa”, tenemos que sacar un cuerpo del que desconocemos la posición y, seguramente, girarlo.
Nada de palear a lo loco, sin saber donde tiramos los escombros. Si lo hacemos así, lo más probable es que vuelvan a caer al agujero y trabajemos varias veces.
¿Cómo trabajamos, entonces?
La sonda nos revela la profundidad de enterramiento, así que nos separaremos, hacia abajo, al menos una vez y media la profundidad. Para 1’5 m de profundidad, unos dos metros de distancia.
Allí comenzaremos a palear, lanzando la nieve hacia los lados. Haciendo una zanja, no un agujero, de algo más de un metro (dos metros si hay dos rescatadores).
Cuando la profundidad de la zanja sea, aproximadamente, entre las rodillas y la cadera, utilizaremos este espacio para avanzar y profundizar más acercándonos a la sonda.
Una vez hemos llegado a la víctima, la prioridad es despejar las vías respiratorias, y, por supuesto despejar el cuerpo para poder evacuarlo.
Con varios rescatadores, también puede ser efectivo el sistema de paleado en V.
Más información:
Guía de seguridad de Ortovox (en inglés).
Protocolo de rescate, Universidad de Zaragoza.
Técnicas de paleado estratégico, ACNA.
Protocolo de rescate, Grupo de trabajo en tecnologías avanzadas para rescate en nieve.
Poca, pero ya hay nieve por las montañas.
Estamos preparando el material y las focas ya no pegan como antes. Es el momento de limpiarlas, cambiar la cola, y volver a dejarlas en uso.
Buscamos una plancha vieja, unos trapos, un cartón para proteger la mesa y nos ponemos manos a la obra.