Una edición sencilla para unos movimientos espectaculares.
Rodellar:
Micha Vanhoudt – El salto del ángel from Christian Checa on Vimeo.
Escalar es, eventualmente, peligroso.
Escalar es, también una pulsión, algo que sale de dentro.
La vertical no es una línea, es un terreno de juego.
Por eso, nos “subimos por las paredes”.
Está terminando el verano, y poco a poco, el frío entrará en nuestras vidas.
Los días acortan, las temperaturas irán cayendo y comenzará a nevar. El aire es más frío y nos obliga a cubrir las partes descubiertas del cuerpo.
Esto, que los adultos sabemos hacer, cobra especial importancia cuando vamos con niños.
Los niños perciben, sienten y “sufren” los cambios de temperatura de manera diferente a nosotros.
Es conocida esa frase de “la chaqueta es esa prenda que se pone a los niños cuando la abuela tiene frío”.
Por supuesto, lo que no podemos hacer es dejar a la prole “calentita en casa” mientras nos vamos al monte. Para ellos es una aventura descubrir los cambios que produce cada estación en la montaña, jugar con la nieve, arrastrar los pies entre las hojas del bosque… Y, sobre todo, debemos pensar que el frío no les hace daño, ¿o acaso no nacen niños en Noruega?
Pero, no podemos descuidarnos, son nuestra responsabilidad. Y los niños, por la relación de superficie y temperatura, sufren más los efectos del frío.
Así que, desde mi experiencia, me permito dar unos pequeños consejos:
Y, para el final, el apartado que puede ser más importante, la ropa.
Los niños se mueven mucho, van, vienen, suben, saltan, corren… La mejor opción es vestirlos por capas y combinar durante el día.
A primera hora seguramente hará fresco; camiseta, forro y chaqueta exterior y, sobre todo, que no sea demasiado ajustada ni demasiado amplia. Cuando comenzamos a andar, la chaqueta le hará sudar. Incluso es posible que llegue a sudar y a molestarle el forro. Pero tenemos que estar atentos para que vuelva a abrigarse en cada parada, el sudor puede enfriarse rápidamente. Los guantes, imprescindibles. Y, si vamos a pisar nieve, muy atentos a la impermeabilidad y al aislamiento térmico de las botas.
Y, sobre todo, mucha atención a los pasajeros de los portabebés. No se mueven apenas y suelen dormirse. En estos casos, hay mucha diferencia de temperatura entre porteador y porteado. Mientras los porteadores casí sudan en las cuestas, la inmovilidad del viajero puede ser peligrosa.
La hidratación, como en toda actividad es importante. Podemos llevar un termo con alguna bebida caliente que les guste; leche, batido, caldo…
Esto lo he aprendido poco a poco. Hay que decir que ninguna de mis hijas se ha visto dañada mientras adquiría esta experiencia, y que, ver como disfrutan paseando con raquetas, me reconforta de “los desvelos” que me han causado.
¿Y tú, qué haces con los peques cuando empieza el frío?
Casi todos asumimos los grados de escalada en roca, pero ¿qué pasa cuando preparamos una excursión y nos hablan de “grados”?
No es lo mismo un 4 que un IV. ¿O sí?
Veamos, más o menos, qué exigencias tiene cada grado:
I /F: Fácil. Postura vertical. Es posible caminar erguidos.
II/ PD: Poco Difícil. Algunas rocas que requieren apoyos de manos. Trepadas.
III/AD: Algo Difícil: Escalada simple. En algunos pasos puede ser necesaria la cuerda. Este grado suele ser el límite para el escalador no especializado. Los montañeros habituados a la altura, podrían superar estos pasos sin mayor problema.
IV/D: Difícil. Escalada con exposición. Imprescindible el uso de cuerda y material de autoprotección. Necesario el dominio de la técnica.
V/MD: Muy Difícil: Escalada en roca que exige conocimiento y preparación. Igual que la anterior, el uso de cuerda y el material y el conocimiento de las técnicas de aseguramiento y protección son imprescindibles.
Existen dos grados más: Extremadamente Difícil y ABO (de Abominable) cuyos nombres ya nos dan una idea de la dificultad.
Sólo un apunte más. Os recuerdo que hace unos cuantos años el límite se fijó en IV. Así que, os podéis encontrar vías en las que los IV sean algo más que IV…
Hay películas cuya trama transcurre en la montaña que son muy malas.
¿quién no recuerda haber visto escaladores atados a una cuerda que sujetaban sus amigos desde arriba? ¿O situaciones inverosímiles, saltos, lanzamientos?
Pero, por fortuna, hay películas que no transcurren en la montaña y que tratan la escalada con mucho más tacto y cariño.
Nuestro amigo Vlady nos ha puesto tras la pista de una de ellas.
El hombre mosca, de Harold Lloyd.
Un auténtico curso de escalada en apenas veinte minutos.
Y, para muestra un botón, bueno, cuatro.




y sin perder el sombrero ni las gafas.
Vale, que hace muchos años.
Vale, que está en japonés.
Pero, lo reconozco, Catherine es culpable (en parte) de que empezase a escalar.
Y, ver esta escalada con subtítulos en japonés, me recuerda a Mazinger Z.
Es el trailer del REEL ROCK Film Tour 2011, aunque, sintiéndolo mucho, no se acercarán por aquí.
Más info en Reel Rock tour.