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Crampones, elige el que necesitas.

Categoría: alpinismo,escalada nieve,Hielo,Material — Etiquetas: , , , , — Anayet Vertical @ 12:31 27 enero, 2012

Antes de que se comenzaran a utilizar piolets, los humanos comprendieron que la única manera de sostenerse sobre el hielo era tener garras, y comenzaron a utilizar suelas con pinchos, de hueso o madera.

Los famosos tricoins sustituyeron a estos rudimentarios crampones, suficiente para el alpinismo de exploración. Aunque fue con  la conquista de vías más duras cuando comenzó la fabricación de crampones.

Estos primeros crampones tenían varias puntas hacia abajo, hasta los años 30 no se comenzaron a popularizar las puntas frontales. Este progreso permitió aumentar la dificultad de las ascensiones.

Las últimas innovaciones en la fabricación afectan a la fijación automática y a la monopunta frontal.

Como resultado de esta evolución encontramos a nuestra disposición un amplio muestrario con diferentes números y formas de las puntas, anclajes, flexibilidades y pesos.

Para acertar con el crampón que necesitamos, lo primero es saber que este debe ser solidario con la bota, formar una sola pieza con ella. Así, si nuestra bota no tiene ranuras para crampón ni es lo bastante rígida, olvidaremos las fijaciones automáticas. Hace unos años se popularizaron las suelas cramponables en botas de trekking, pero la flexibilidad de estas botas hacía que los crampones saltaran, lo cual puede llegar a causar un accidente y a fatigar el material en exceso.

Lo segundo es tener en cuenta el tipo de actividad; para hacer senderismo invernal no llevaremos crampones monopunta, ya que, en principio, no vamos a afrontar paredes verticales.

Pero, mejor poner ejemplos:

  • Crampones con atadura de correas. Puntas frontales planas que aumentan la estabilidad.

Senderismo y alpinismo clásico.

  • Crampones automáticos o semiautomáticos, con puntas frontales en T, mantienen la estabilidad durante la aproximación, pero permiten la escalada vertical.

Alpinismo clásico, caras norte.

  • Crampones automáticos. Puntas frontales verticales o monopunta.

Caras norte, alpinismo extremo, cascadas de hielo.

La elección del piolet.

Categoría: Material — Etiquetas: , , , , — Anayet Vertical @ 11:39 20 enero, 2012

El piolet está asociado en el imaginario colectivo a la montaña. Siempre que vemos un piolet imaginamos escaladas, montañas, nieve…

Los iniciados, además, distinguimos el tipo de montañero por el piolet que lleva en la mochila. En el mercado hay modelos de piolet “para aburrir”, y los colores o los diseños nos pueden llevar a elegir un piolet que no cumpla nuestras expectativas, tanto por defecto como por exceso.

Distinguiré los piolets en tres tipos, atendiendo, sobre todo a la actividad a realizar:

Piolet de montañismo, mango recto y cabeza de una pieza.

Es la evolución del piolet clásico, aquellos “picos de hielo” con largos mangos de madera y cabezas de hierro que llevaban los guías y se utilizaban, sobre todo, para tallar los peldaños que facilitaban la ascensión a sus clientes.

Actualmente son mucho más ligeros y cortos. Se utilizan, principalmente como apoyo en pendientes nevadas, tallado de peldaños (sí, a veces aún se hace) y ascensiones con inclinaciones moderadas.

La longitud depende, sobre todo del terreno que vayamos a recorrer, si habitualmente nos movemos por terreno poco inclinados, elegiremos uno más largo, para usarlo como bastón. Como norma general, sujetándolo con el brazo a lo largo del cuerpo, debería quedar a unos 10 cms del suelo.

La forma recta del mango facilita su introducción en la nieve para determinados pasos o aseguramientos. Este piolet está indicado para iniciación, o para actividades en las que no se van a afrontar pendientes de gran inclinación.

Es versátil, si conocemos la técnica adecuada podemos enfrentarnos a ascensiones clásicas de cierta envergadura (El Gaube se ascendió con algo parecido).

El piolet para alpinismo, difiere poco del anterior. Podemos encontrar una ligera curvatura en el mango y una cabeza modular en la que podemos sustituir el pico (o la pala, según modelos)

El pico no tiene la curva clásica de los piolets, está diseñado para anclar mejor en el hielo y para ganchear.  La cabeza tiene más peso, para mejorar la pegada.

El mango está homologado para recibir tracción, la leve curvatura protege los nudillos y ayuda en el anclaje. Con este piolet podemos afrontar pendientes más verticales e, incluso, cascadas de hielo. El regatón poco prominente permite su uso como aseguramiento sobre la marcha.

La versatilidad de este piolet aumenta las posibilidades de uso. La cabeza puede llevar pala o martillo, para limpiar, tallar o colocar pitones.

La modularidad de la cabeza nos permite el cambio del pico según la actividad que vayamos a realizar.

Utilizaremos una medida más corta, ya que el uso habitual de este piolet no será el de bastón.

Este sería el piolet más adecuado si nuestro objetivo son escaladas clásicas de una cierta envergadura, que podemos alternar con ascensiones a picos mas “amables”, travesías glaciares…

Los piolets para escalada en hielo y Dry Tooling. Estamos hablando ya de herramientas sofisticadas, que tienen que permitir múltiples posibilidades de agarre y anclar con seguridad, tanto en hielo como en roca.

Estos piolets, presentan curvaturas más pronunciadas, así como una empuñadura que protege más los nudillos. El mango está diseñado para traccionar, pero también para apalancar, ganchear, empotrar,… La curvatura y afilado de las hojas están se diseñan para conseguir las máximas prestaciones. Habitualmente se prescinde de elementos como la pala y el martillo.

Están diseñados para buscar la dificultad, la verticalidad extrema. Son herramientas altamente específicas.

Abalakov

Categoría: alpinismo,Hielo,Videos — Etiquetas: , , , , , — Anayet Vertical @ 11:17 17 enero, 2012

El agujero en el hielo “inventado” por Vitaly Abalakov allá por los años 30 del siglo pasado, sigue vigente como seguro en la escalada en hielo.

Fácil de realizar, aunque su fiabilidad depende de las condiciones del hielo.

Zigor y Raúl practican uno para que podamos ver como se realiza.

ABALAKOV from Zigor on Vimeo.

Guantes, protección para las manos.

Categoría: Material — Etiquetas: , , , , , — Anayet Vertical @ 10:04 12 enero, 2012

Junto al gorro y las gafas, los guantes completan el “trío de imprescindibles” en la mochila. No importa la estación, un par de guantes siempre deberían acompañarnos en nuestra actividad, ya que nos protegen las manos, y no solo del frío.

Los dedos están irrigados por un montón de capilares sanguíneos. En caso de frío, el cuerpo cierra vasos en las áreas periféricas, para mantener caliente el cuerpo. Por eso las manos y los pies son lo primero en congelarse.

Hay guantes específicos casi para cada actividad, asegurar, rapelar, ferratas, hielo, dry tooling, alpinismo en altura, esquí… y, además, el grosor del guante depende del frío al que nos vayamos a enfrentar.

Con temperaturas benignas (alrededor de 0º) podemos ir sin guantes, aunque la exposición de la piel desnuda al frío nos provocará vasoconstricción. Cada vez nos llegará menos sangre a los dedos, se nos helarán y pueden llegar a congelarse. Sin contar con que en algún momento se nos mojarán las manos, casi seguro.

En estas temperaturas, podemos utilizar guantes finos como los Micro Strecht Gloves de Marmot.

Estos guantes nos proporcionan la protección necesaria sin comprometer la destreza. Así, podemos manejar los utensilios básicos; GPS, altímetro, bastones, cremalleras, cámara de fotos…

Si prevemos viento, (esquiar a principio y final de temporada) es preferible optar por unos guantes de windstopper.

Cuando el termómetro desciende, o aumentamos la altitud, es el momento de plantearnos el uso de guantes forrados, con una capa impermeable en el exterior. El contacto con la nieve, con la roca o con el metal del piolet nos robará rápidamente el calor de las manos.

Los Alpinist Glove de Marmot o los Montana Glove entrarían en esta categoría.

Este tipo de guantes, solos o combinados con uno fino interior, nos permiten enfrentarnos a fríos más intensos. A cambio, perderemos algo de destreza en los dedos, aunque sigue siendo suficiente para manejar mosquetones, hacer algún nudo, ponernos y quitarnos la mochila… Aunque, con práctica, a todo se acostumbra uno.

Y cuando las condiciones se ponen extremas, es cuando necesitamos la máxima protección en las manos. Guantes con un buen aislamiento o manoplas son la elección.

Pared Extrema de Isard, tridedo o Nuptse Mitt de The North Face son los ejemplos más claros de este tipo de guante. Al mantener todos (o casi todos) los dedos juntos se conserva mejor el calor. A costa de disminuir mucho la destreza manual.

A veces es difícil encontrar el equilibrio entre destreza y calor en un guante, y tenemos que sacrificar alguna de las características en favor de la otra. Por ejemplo, en escalada en hielo, si el guante nos permite la destreza necesaria para manejar mosquetones y tornillos, podemos elegir un modelo que no sea tan caliente.

Unos cuantos consejos:

- Procura llevar siempre un par de guantes de repuesto, o, al menos, un par por cordada.

- Cuando te los quites, ponlos en el interior de la chaqueta, conservarán el calor y es más difícil perderlos montaña abajo.

- Si el forro de tus guantes no está sujeto a la carcasa exterior, intenta sujetar los dedos al sacar la mano. De esta manera, no arrastraremos el forro, y será más cómodo volver a ponérnoslos.

- No compres un guante demasiado ajustado. La compresión que haría en los dedos dificulta la circulación de la sangre y aumenta el riesgo de congelaciones.

 

 

 

Cuidado de prendas con membrana.

Categoría: Material — Etiquetas: , , , , , , — Anayet Vertical @ 14:02 3 enero, 2012

Es posible que en estas fechas hayamos recibido como regalo una prenda con membrana (lo que solemos conocer como GoreTex, aunque cada marca ha desarrollado su membrana propia: HyVent, Precip, Event…). También es posible que la estemos comparando con la vieja, a la que le tenemos un cariño especial, aunque ya sólo se reconoce el color debajo de la tapeta de la cremallera.

La membrana es una lámina microperforada (agujeros microscópicos) que se adhiere al tejido exterior. Esos agujeros microscópicos son tan pequeños que las moléculas de agua no caben en ellos, pero sí caben las de sudor. El resultado, el agua no entra pero el sudor sale.

Si el tejido exterior está sucio, los agujeros estarán taponados, mermando mucho su capacidad de evacuación del sudor. Aunque las prendas en estas condiciones tengan el aspecto de “batalladas”, es mejor llevarlas limpias. Lo agradeceremos nosotros y, seguramente, los olfatos que nos rodeen.

Nueva, recien sacada de su bolsa, aún con las etiquetas colgando, es cuando nos preguntamos ¿Se puede cuidar esta preciosidad, para que no se estropee tanto? Se puede, y se debe hacer. Veamos cómo.

Tenemos una prenda para “darle caña”, la vamos a rozar por las paredes, le vamos a echar encima una mochila, en algún momento terminará arrebujada bajo nuestra cabeza a modo de almohada, pero dudamos de que se pueda meter en la lavadora.

¿Se puede meter a la lavadora? Sí, con cuidado.

  • Seguir las instrucciones del fabricante. Nuestra prenda de membrana está recubierta con un tejido que la protege. El fabricante sabe como cuidarlo, y nos lo indica en la etiqueta.
  • Cerrar cremalleras, velcros y aflojar cordones.
  • Es aconsejable evitar las lavadoras de carga superior. La forma que tienen de cierre puede producir enganchones.
  • Mejor si utilizamos un detergente específico.
  • No utilizar suavizantes. El suavizante recubre el tejido y, se supone, suelta las fibras. Esto, que al tacto puede parecer muy agradable, tapona los microagujeros de nuestra membrana.
  • Asegurarse de que no hay restos de lejía. Si hemos utilizado la lavadora con lejía, dejaremos pasar varios ciclos antes de meter nuestra prenda.

¿Puedo utilizar la secadora?

Sí. El calor reactiva el efecto deperlante (ese tratamiento que hace que las gotas de agua formen bolitas) de la prenda. Aunque con el uso, hay que volver a tratar la prenda.

¿Pero la plancha, ni tocarla, no? Pues no, podemos planchar la chaqueta (o el pantalón). Plancha de vapor, temperatura baja y con un trapo entre la plancha y la prenda. Al fin y al cabo, el termosellado de las costuras lo ponen con calor. Pero, recuerda, antes mira bien las instrucciones del fabricante.

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