Algunas montañas están tan cercanas a los “gigantes” que tienen la sensación de estar abandonadas. Para vengarse de este abandono, tienen una vistas inmejorables de gran parte de la cordillera.
En el Valle de Benasque, el Salvaguardia es una de estas montañas. Asentado en la frontera con Francia, el Salvaguardia ha sido centinela de todos aquellos viajeros que cruzaban el paso del Portillon, bien en busca de trabajo, bien de aventuras. Por sus faldas pasaron Franqueville y Tchihatcheff para lanzarse a la conquista de la cota más alta del Pirineo.
Aunque se acerca a la mítica cota de los 3.00o mts, la mayoría de los montañeros prefieren encaminar sus pasos al macizo de La Maladeta, desde cuyas cimas, apenas posan la vista sobre ella, pues ni siquiera queda en linea con otros objetivos como el Perdiguero o el Posets.
Atalaya inmejorable, desde sus 2.738 metros podemos contemplar la grandiosidad del macizo de La Maladeta, y comprender, de alguna manera, lo que pudo sentir Ramond de Carbonnières cuando contempló el Aneto por primera vez. También contemplaremos la vertiente francesa, las aguas azules de los lagos de Bom y la cercanía de Luchon.
Para ascender al Salvaguardia aconsejamos seguir la senda de los Portillones. zigzagueante camino bien marcado en la ladera. Arranca desde la carretera que une el Hospital con La Besurta, antes de ascender la última rampa. Un cartel indica la dirección.
Pese a las amplias zetas, el camino resulta bastante empinado. A 2.200 metros se suaviza en una explanada desde la que podemos contemplar nuestro objetivo.
Aunque no entraña excesiva dificultad, el tramo más aereo tiene fijada una sirga que protege de resbalones inesperados cuando la roca está húmeda o hay nieve.
En poco más de tres horas, habremos llegado a la cima, desde la que nos maravillarán las vistas. El descenso, si bien puede hacerse por la misma ruta, aconsejamos realizarlo por Piedras Blancas, saliendo directamente al Hospital de Benasque.
El horario aproximado de ida y vuelta es de unas 5 horas.
Es aconsejable llevar agua.
Allá por 1900, hace un siglo y pico, comenzaron a utilizarse los saltos de agua para generar electricidad. El único problema que plantea este sistema es que, para que el agua salte, (y aprovechar su máxima energía) tiene que estar en altura y caer por una pendiente pronunciada, muy pronunciada.
En algunos valles se construyeron presas que, además de almacenar el agua para tiempos de estiaje creaban altura de forma artificial. Pero, en zonas con desfiladeros más abruptos, este desnivel se encontraba de forma natural. Tan natural que se crearon caminos artificiales para permitir el acceso de personal y materiales a estos saltos.
Aunque senderos creados por la mano del hombre hay muchos, la Garganta del Cares, el Chemin de la Mature, … Seguramente el más conocido, es El Caminito del Rey. Construido en el desfiladero de Los Gaitanes (Málaga), para dar acceso a los Saltos de Gaitanejo y del Chorro. La visita de Alfonso XIII en 1921, le hizo merecedor del nombre.
Este paso peatonal de 3 kms, con apenas un metro de anchura, se asoma a vertiginosos precipicios, algunos de más de 100 metros de altura.
La falta de mantenimiento se ha traducido en un franco deterioro. Han desaparecido placas de hormigón y todas las barandillas. Este ruinoso estado, que ha producido varios accidentes mortales, han motivado el cierre del Caminito del Rey.
A la espera de que sea reconstruido como destino turístico, os dejamos con unas impresionantes imágenes.
Y un video, por si te quedan ganas de “adrenalina”.
Llevar varios años “triscando” por el monte, gastando botas, chaquetas, mochilas y material diverso nos ayuda a elegir mejor. La prenda que más se adapta a la actividad, el arnés que nos resulta cómodo, lo que tenemos que sacrificar en una mochila para que cumpla las expectativas…
Aun así, las posibilidades de elección son numerosas. Modelos similares se multiplican en los catálogos de los fabricantes, lo que, al final, se traduce en desconcierto. Internet solventa parte del problema, una búsqueda apropiada nos lleva a foros y artículos que nos informan sobre el material que queremos; sus virtudes y defectos. Toda la información que queramos.
Pero este exceso de información puede ser contraproducente si no acertamos a distinguir lo que realmente nos interesa. O, simplemente lo que no es cierto.
Aprovecharemos esta pequeña tribuna para aclarar alguna de las ideas falsas que hemos oído y leído; Hoy, el goretex, aunque son aplicables a cualquier membrana impermeable-transpirable.
¿y tú, has escuchado alguna afirmación de este tipo?
Cuando compramos calzado nos fijamos en varios detalles; el ajuste del empeine, el tipo de cordón, la altura de la caña… Probamos varios modelos y diferentes tallas buscando la que mejor se adapte a nuestro pie. Incluso utilizamos escaloens para comprobar el deslizamiento interior. Y, ocasionalmente, miramos la suela, vemos el taqueado y la marca y nos damos por satisfechos. Suponemos, acertadamente, que la suela es la adecuada para el calzado que hemos elegido.
La suela cumple múltiples funciones. Amortigua el impacto, mejora la frenada y, sobre todo facilita la tracción y el agarre.
Para cumplir con eficacia todo esto, las suelas del calzado deben combinar diseño y materiales. La adecuada combinación de cauchos y gomas nos proporcionará la tracción y duración que queremos, el diseño evitará la acumulación de barro y nos permitirá tener una tracción adecuada.
Pongámonos en contexto:
Hasta la década de los 30 (del siglo pasado) se utilizaban botas con suela de cuero con clavos metálicos, los tricuins.

Esta suela se utilizaba en todo tipo de montañas y terrenos, roca, nieve, hielo…

En 1935 Vitale Bramani participó en una expedición de 19 miembros para intentar la conquista de la Punta Resica (3306m), en el Valle de Bregaglia (Alpes Suizos-Italianos).
La expedición terminó en tragedia, debido, en gran parte a que las suelas resultaban demasiado resbaladizas. Esto motivó a Vitale a buscar una solución, y, ayudado por Pirelli, creó las primeras suelas de goma, las Carrarmato. Un diseño que todavía se utiliza.
Este tipo de suela se popularizó rápidamente y, aunque en la actualidad, casi todos los fabricantes cuentan en su catálogo con desarrollos propios, fabrican varios modelos con suelas Vibram (acrónimo de Vitale Bramani, no indica, como piensan algunos que las suelas vibren).
Los avances tecnológicos de más de 70 años en cuanto a componentes y diseño han llegado a diferenciar varios tipos de suela, según la actividad que vayamos a realizar:
Suelas de alta montaña. Tacos grandes y espaciados, buen drenaje. El terreno de estas botas es la nieve y la roca.
Suelas de montañismo. Tacos más pequeños, con menor espacio entre ellos. La mayor cantidad de tacos mejora el agarre, tanto en subida como en descenso. Estas botas se mueven en todos los terrenos, son las más polivalentes.
Suelas para senderismo/paseos. Terrenos menos abruptos. Muchos tacos pequeños, a veces sin transición entre la puntera y el tacón.
Lo que tenemos que tener claro, a la hora de elegir nuestro calzado, es el uso que le vamos a dar. Una zapatilla de senderismo no está diseñada para alta montaña. Por eso la suela no responderá igual a la exigencia que se le plantea.
Pero, las suelas no se quedan solo en el diseño y el laboratorio, también se prueban: