Llevar varios años “triscando” por el monte, gastando botas, chaquetas, mochilas y material diverso nos ayuda a elegir mejor. La prenda que más se adapta a la actividad, el arnés que nos resulta cómodo, lo que tenemos que sacrificar en una mochila para que cumpla las expectativas…
Aun así, las posibilidades de elección son numerosas. Modelos similares se multiplican en los catálogos de los fabricantes, lo que, al final, se traduce en desconcierto. Internet solventa parte del problema, una búsqueda apropiada nos lleva a foros y artículos que nos informan sobre el material que queremos; sus virtudes y defectos. Toda la información que queramos.
Pero este exceso de información puede ser contraproducente si no acertamos a distinguir lo que realmente nos interesa. O, simplemente lo que no es cierto.
Aprovecharemos esta pequeña tribuna para aclarar alguna de las ideas falsas que hemos oído y leído; Hoy, el goretex, aunque son aplicables a cualquier membrana impermeable-transpirable.
¿y tú, has escuchado alguna afirmación de este tipo?
Es posible que en estas fechas hayamos recibido como regalo una prenda con membrana (lo que solemos conocer como GoreTex, aunque cada marca ha desarrollado su membrana propia: HyVent, Precip, Event…). También es posible que la estemos comparando con la vieja, a la que le tenemos un cariño especial, aunque ya sólo se reconoce el color debajo de la tapeta de la cremallera.
La membrana es una lámina microperforada (agujeros microscópicos) que se adhiere al tejido exterior. Esos agujeros microscópicos son tan pequeños que las moléculas de agua no caben en ellos, pero sí caben las de sudor. El resultado, el agua no entra pero el sudor sale.
Si el tejido exterior está sucio, los agujeros estarán taponados, mermando mucho su capacidad de evacuación del sudor. Aunque las prendas en estas condiciones tengan el aspecto de “batalladas”, es mejor llevarlas limpias. Lo agradeceremos nosotros y, seguramente, los olfatos que nos rodeen.
Nueva, recien sacada de su bolsa, aún con las etiquetas colgando, es cuando nos preguntamos ¿Se puede cuidar esta preciosidad, para que no se estropee tanto? Se puede, y se debe hacer. Veamos cómo.
Tenemos una prenda para “darle caña”, la vamos a rozar por las paredes, le vamos a echar encima una mochila, en algún momento terminará arrebujada bajo nuestra cabeza a modo de almohada, pero dudamos de que se pueda meter en la lavadora.
¿Se puede meter a la lavadora? Sí, con cuidado.
¿Puedo utilizar la secadora?
Sí. El calor reactiva el efecto deperlante (ese tratamiento que hace que las gotas de agua formen bolitas) de la prenda. Aunque con el uso, hay que volver a tratar la prenda.
¿Pero la plancha, ni tocarla, no? Pues no, podemos planchar la chaqueta (o el pantalón). Plancha de vapor, temperatura baja y con un trapo entre la plancha y la prenda. Al fin y al cabo, el termosellado de las costuras lo ponen con calor. Pero, recuerda, antes mira bien las instrucciones del fabricante.
Hablábamos el otro día de las dos primeras capas de vestimenta.
Son las dos capas que mantienen el calor corporal. Las prendas interiores y los “forros polares”.
Pero, como sabemos, estas capas tienen unas restricciones. No nos protegen en situaciones de viento o lluvia.
La protección contra estos elementos es una capa exterior, impermeable. Pero, aunque la impermeabilidad completa evitaría que la lluvia calase, la sudoración nos empaparía igualmente.
Para evitar esta situación, utilizamos capas exteriores fabricadas con tejidos impermeables-transpirables. Esta característica del tejido se consigue, bien con membranas laminadas, bien con inducidos.
Las membranas laminadas se pegan al tejido por el interior. Estas membranas tienen unos poros que, por su tamaño impiden el paso de las gotas de agua, pero permiten la evaporación del sudor. La más famosa es el Gore Tex, pero cada marca ha desarrollado su propia membrana.
Los inducidos, en cambio son tratamientos que se realizan al tejido, impregnando este con el producto.
La construcción de la prenda también ayuda a la impermeabilidad, los sellados interiores, los hombros sin costuras…
Os recordamos también que mayor impermeabilidad suele implicar menor transpirabilidad, y viceversa. Aunque los fabricantes están trabajando continuamente para conseguir el equilibrio.
La combinación de capas nos mantendrá secos y calientes.
¿Pero… y los Soft Shell esos, qué son?
Los Soft Shell son la evolución del forro polar cortavientos. A las características de impermeabilidad al viento, se le aumenta la transpirabilidad y se le dota de una ligera impermeabilidad. Ligera, no soporta una lluvia prolongada, pero pueden aguantar una llovizna.
Los Soft Shell, son una segunda capa con características de tercera. Esto nos permite aligerar el peso ya que, en algunas ocasiones, podremos optar por una tercera capa más ligera para “por si acaso”.